La generación sin casa: nuestro documento político sobre la crisis de vivienda

 

La vivienda ha dejado de ser un escalón natural hacia la vida adulta para convertirse en una barrera. Emanciparse, formar un hogar o tener hijos se ha vuelto, para buena parte de nuestra generación, una promesa aplazada sin fecha.

Hoy publicamos La generación sin casa: Radiografía de la crisis de vivienda en España y soluciones desde Juventud Verde, un documento político que analiza cómo hemos llegado hasta aquí y qué proponemos para cambiar el rumbo.

Una crisis que se mide en cifras

  • Solo el 15 % de la población joven vive fuera del hogar familiar.
  • Un joven asalariado tendría que destinar de media el 92 % de su sueldo al alquiler.
  • Comprar una vivienda equivale a unos 14 años de salario, y la entrada supone más de cuatro años de sueldo neto.
  • La propiedad entre menores de 35 años ha caído del 69 % al 32 % entre 2011 y 2022, mientras que nueve de cada diez mayores de 65 tienen vivienda en propiedad.

Detrás de estas cifras hay personas. Primero el deshaucio y después la muerte de Maricarmen, ha provocado una movilización que muestra hasta qué punto la vivienda se ha convertido en una emergencia social. Una generación entera está acampando en las plazas de nuestro país para protestar por esta situación.

No es solo especulación, es escasez

El documento defiende una tesis central: España sufre una escasez estructural de vivienda asequible donde la gente trabaja y quiere vivir. Entre 2021 y 2025 se han formado cerca de 900.000 hogares, frente a unas 100.000 viviendas nuevas al año.

Los fondos de inversión, los pisos turísticos y los grandes tenedores agravan el problema y hay que regularlos. Pero actúan sobre un mercado ya tensionado por la falta de oferta. Por eso, ni basta con confiarlo todo al mercado ni basta con medidas de urgencia aisladas.

Nuestras seis propuestas

  1. Movilizar la vivienda ya existente, con penalización fiscal a quien mantiene terceras viviendas sin alquilar y una plataforma pública que garantice contratos seguros.
  2. Descentralización territorial, con empleo, servicios y conectividad para repoblar zonas hoy olvidadas y aliviar la presión de las grandes ciudades.
  3. Un régimen específico para grandes tenedores, con obligación de ofrecer alquiler social, fiscalidad progresiva y derechos de adquisición preferente para la administración.
  4. Un plan público estatal de vivienda que lleve el parque público permanente y no privatizable al menos al 30 % en 2036, frente al 2 % actual, con criterios de eficiencia energética y bajas emisiones.
  5. Colaboración público-privada bajo control público, con rentabilidades limitadas y una función social claramente definida.
  6. Apoyo a las cooperativas de vivienda en cesión de uso, con suelo público, financiación blanda y garantías para que no se especule con ellas.

Una salida ecosocialista y verde

Construir más, sí, pero bien: con altos estándares ecológicos, rehabilitación del parque existente, ciudades compactas con transporte público y zonas verdes, y sin desregular ni renunciar a la evaluación ambiental. El documento incluye además un anexo de catorce preguntas frecuentes que responde, con datos, a las dudas más habituales: de las viviendas vacías al papel de los pisos turísticos o las competencias de cada administración.

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La generación sin casa

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